Bogotá, 3 de Enero de 2011
Me senté a escribirte, por que debo decir y decir tantas cosas que si estas siguen atrapadas en mi corazón y encerradas en mis pensamientos pronto mi garganta se va a caer y mi cabeza terminara más frita que ayer.
Se te ha pensado enormemente, se te ha extrañado por un par de días de seguidos y la relación que tenemos se ha tornado completamente virtual y errónea a lo que días atrás vivíamos. Recuerdo aun la madrugada, te veo sentado en aquella esquina con lágrimas y dolor, con la profunda sensación de odiarme por no dejarte salir, y me recuerdo yo, aun con los ojos completamente empantanados, tratando de ser como siempre más fuerte que tu, y me veo ahora reflejado frente a esta pantalla absolutamente destrozado por la situación.
Me veo entrecerrando los ojos, preso del cansancio, la droga, el alcohol; haciendo un esfuerzo infinito por aun tenerte en foco, por aun consentir tu pelo mientras decías: “No puedo dormir, acuéstate ya!”.
Y después, mi corazón debió latir rápido, después te vi como tantas mañanas mirando mi rostro con esa mirada que después de tanto tiempo no logro recordar, me vi a tu lado, tomándote la mano, diciéndote y jurándome que todo de acá en adelante va a salir bien, jurándome que no quiero perderte, que no quiero escapar de vos.
Y ahora, ya con calma, ya sentado en donde paso la mayor parte de mi tiempo, rodeado de papeles y el bullicio snob de la sociedad, sigo pensando en que paso, porque está saliendo mal, en qué momento no podías contar, no podías decir lo que pasaba, y arranco con la peli para atrás, y no entiendo si detrás de cada uno de los detalles de esta hermosa relación la confianza no fue suficiente para decir que pasaba, si la confianza fue suficiente para recalcar cada noche antes de dormir, un te amo profundo y sincero.
Ahora que pronto te veré, espero poder darte un abrazo enorme, decirte al oído que en realidad te amo, inexplicablemente y sin sentido, tal y como lo definimos esa noche en la caminamos en la madrugada presos por el alcohol buscando un taxi que nos sacara del lugar.
Creo que entre los dos nada tiene explicación, nada tiene remedio, nada tiene un orden lógico, ni una palabra que defina, ni una frase, ni mucho menos un tratado sobre las relaciones interpersonales, pero es así, y a esa hermosa conclusión llegamos, la vida, nos gusta llevarla así, sin reproches, sin reclamos, sin miedos, pero la confianza de decirnos cada cosa que en nuestros corazones aparezca te pido el inmenso favor que no la dejes perder.
Te amo
WonderUomo