martes, 3 de septiembre de 2013


Enamorarse de un extraño y no morir en el intento de conocerlo.

Es posible que a puertas del final del año 2013, estemos pensando usted y yo en una relación  como estas perfectas y a distancia de las que nos hablo Goethe en su literatura.

Es posible que despertemos aferrados a la idea de recibir un nuevo mensaje que se convierte en nuestras vidas en la cartas que seguramente en una existencia pasada nos enviábamos y atravesaban como en esta ocasión las ciudades, las selvas y finalmente llegaban al mar donde te encontraban como siempre sentado, sediento de noticias de tu amado.

Es posible que sin tan solo oír tu voz y que solo leyendo cada línea que me envías el amor comience a aparecer y los lazos como en siglo XVIII se fortalezcan a partir de la escritura y la lectura?

Es posible que piense en ti mientras camino sonriendo por la ciudad y tu estas al lado del mar pensado en mi, mientras a lo lejos divisas esas islas de las que me has escrito y en las que planeamos en un par de meses estar.

Es posible pensar que el verdadero romanticismo, el que leímos, el que vemos en películas, con el que soñamos se repita esta vez entre 2 extraños.

¿Es posible que usted a la distancia mientras contempla el mar se enamore de mí?

¿Es posible que yo en la mitad de este caos de ciudad me enamore de usted?

¿Es posible que dos extraños desafíen todas barreras que tiene la vida moderna y logren vivir felices como en una vida pasada seguramente lo hicieron?
 
3 de Septiembre de 2013
 

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